martes, 1 de abril de 2008

Y de repente... una escultura.

Así, como el que no quiere la cosa, en las aceras de Nueva York, surgen esculturas, de duración momentánea y belleza efímera. Joshua Allen Harris es el encargado de realizar unas curiosas figuras de animales con bolsas de plástico, que posteriormente coloca sobre las trampillas del metro de Nueva York. Cuando el aire sale a través de esas rejillas las esculturas de este artista cobran vida y surge la magia y el milagro.
Aquí tenéis un ejemplo...



Ya veis, el arte puede surgir en cualquier sitio.
SALUdos ventosos.

2 comentarios:

Mariajo dijo...

Jo que bonitoooooo

Camino dijo...

La gente lo tiene que flipar... me encantaría ver sus caras.
Me parece una idea genial, hay gente que se lo curra mogollón.