domingo, 13 de julio de 2008

Todo el pueblo para educar


La localidad madrileña de Villaconejos funda una comunidad de aprendizaje en la que los padres también enseñan
La clase de tres años ha terminado rebozada en harina y sabiendo más gracias a sus educadoras, con las que han cantado; a madres y abuelas con las que han medido azúcar y amasado roscos; a tías y hermanos mayores que han jugado al corro de la patata; a padres con quienes han compartido desayuno con chocolate; al grupo folclórico Limón y Miel, que ha bailado jotas y explicado qué son unas castañuelas.
La Casa de Niños de Villaconejos, en Madrid, es una comunidad de aprendizaje, lo que significa que todo el pueblo está invitado a participar en la educación de sus 55 alumnos de uno a tres años: desde el electricista que viene a enseñar por qué se enciende una bombilla, al frutero que invita a un picoteo sano.
Una casa de niños (centro educativo público de gestión municipal) se basa en el principio de participación de los adultos responsables de los pequeños. Las cinco educadoras de la de Villaconejos, que funciona desde 1997, han decidido dar un paso más y convertirse en comunidad de aprendizaje (la primera surgió a finales de los setenta en Cataluña, donde esta corriente tiene mayor presencia junto al País Vasco). "Supone ahondar en la línea de colaboración en la que veníamos trabajando", dice Ana María Hernández. "Hay quien traslada todo el peso de la educación a la escuela pero ésa es una tarea que corresponde a todos". Especialmente a las familias, que participan en comisiones mixtas de trabajo sobre aprendizaje, salidas y fiestas, infraestructuras y servicios. Los padres, por ejemplo, pintarán la fachada del cole con dibujos elegidos por ellos mismos.
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3 comentarios:

Beto dijo...

O sea, que como ahora nos da miedo que nuestros hijos jueguen en la calle donde los vecinos antes los veían y los conocían y aprendían y como en vez de ayudar a la abuela en casa a preparar rosquillas los niños están jugando con la Wii, (claro que la abuela ya no vive en casa, sino en una residencia), y en vez de juntarnos un sábado todo el barrio para ayudar al vecino a encalar la fachada nos vamos de fin de semana y él que contrate a dos paraguayos que lo hacen por cuatro perras en negro... Entonces, llevamos todo esto al colegio para que los niños aprendan no sólo de los maestros, sino de la sociedad en que viven.
No está mal la idea.

MARÍA dijo...

Los maestros tenemos la función de enseñar y aunque también nos gustaría cambiar un poquito, al menos, cómo están las cosas, no es asunto nuestro.
Hay multitud de maneras de enseñar. Te puedo contar que Ramón Flecha, impulsor de las Comunidades de Aprendizaje, hace seis años comenzó a implantar esta modalidad en el colegio Cantín y Gamboa de Zaragoza. Fue muy interesante verlo trabajar de cerca. Gracias por el post.

Abel dijo...

Una manera de enseñar a los niños que todo está conectado, que la escuela no es una isla y que las personas que los rodean forman parte inseparable de su mundo en crecimiento.
Una buena idea. Mucho ánimo para esas educadores, esos padres y madres, ese frutero... que se involucran tanto con sus niños.
SALUDos